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Te aclamamos, santa Madre de Dios, porque has dado a luz al Rey que gobierna cielo y tierra por los siglos de los siglos.
Oremos:
Señor, concede a tus hijos gozar siempre de completa salud de alma y cuerpo; y
por la intercesión de la gloriosa siempre Virgen María, líbranos de las
tristezas de esta vida y concédenos disfrutar de las alegrías eternas.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Regocíjate, Jerusalén, pues vengo a vivir en medio de ti
Lectura del libro del profeta
Zacarías
2, 14-17
Canta de gozo y regocíjate,
Jerusalén, pues vengo a vivir en medio de ti, dice el Señor. Muchas naciones se
unirán al Señor en aquel día; ellas también serán mi pueblo y yo habitaré en
medio de ti y sabrás que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ti. El Señor
tomará nuevamente a Judá como su propiedad personal en la tierra santa y
Jerusalén volverá a ser la ciudad elegida.
¡Que todos guarden silencio ante el Señor, pues él se levanta ya de su santa
morada!
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del salmo Lucas 1
Ha hecho en mí grandes cosas
el que todo lo puede. Santo es su nombre.
Mi alma glorifica al Señor y mi
espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la
humildad de su esclava.
Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre.
Desde ahora me llamarán dichosa
todas las generaciones, porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo
puede. Santo es su nombre. Y su misericordia llega de generación en generación
a los que lo temen.
Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre.
Ha hecho sentir el poder de su
brazo: dispersó a los de corazón altanero. Destronó a los potentados y exaltó a
los humildes. A los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió
sin nada.
Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre.
Acordándose de su misericordia,
vino en ayuda de Israel, su siervo, como lo había prometido a nuestros padres,
a Abrahán y a su descendencia, para siempre.
Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre.
Aleluya, aleluya.
Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica, dice el
Señor.
Aleluya.
Señalando con la mano a sus discípulos, dijo: Estos son mi madre y mis hermanos.
† Lectura del santo Evangelio según
san Mateo
12, 46-50
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús estaba hablando
a la muchedumbre, cuando su madre y sus parientes se acercaron y trataban de
hablar con él. Alguien le dijo entonces a Jesús:
"Oye, ahí fuera están tu madre y tus hermanos, y quieren hablar
contigo".
Pero él respondió al que se lo decía:
"¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?"
Y señalando con la mano a sus discípulos, dijo:
"Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumple la voluntad de
mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi
madre".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Padre lleno de bondad, que nos socorra
el inmenso amor de tu Hijo unigénito para que, quien al nacer de
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
La Iglesia alaba a Dios con las palabras de María
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación darte gracias y proclamar que eres admirable en la
perfección de todos tus santos, y de un modo singular en la perfección de
Po
pues en verdad, has hecho maravillas por toda la tierra, y prologaste tu
misericordia de generación en generación, cuando, complacido en en la humildad
de tu sierva, nos diste por su medio al autor de la vida, Jesucristo, tu Hijo,
nuestro Señor.
Por él,
los ángeles y los arcángeles te adoran eternamente, gozosos en tu presencia.
Permítenos unirnos a sus voces cantando tu alabanza:
[Misa]
Dichosa tú, Virgen María, que llevaste en tu seno al creador del universo, diste a luz al que te creó y permaneces virgen para siempre.
Oremos:
Señor, al recibir el sacramento celestial en esta festividad de
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.